Sin embargo, El Embargo

Es muy difícil escribir acerca del embargo económico y financiero que fue implantado por los Estados Unidos a Cuba desde hace más de 50 años, como respuesta a la serie de expropiaciones y nuevos cambios que sucederían entonces en la isla; casi completamente vinculada económica y políticamente a Norteamérica durante más de 100 años.

Pero, ¿qué es el embargo en realidad?. Según la RAE:

Prohibición del comercio y transporte de armas, materiales de guerra o determinados productos, decretada por un gobierno contra un país. “embargo militar; embargo económico”

De la anterior definición podemos inferir las vicisitudes o prohibiciones ante el ejercicio comercial inherente al desempeño de la economía de una nación y con ello, el deterioro paulatino de los distintos sectores productivos o de servicios de un país.

Hasta ahí es completamente entendible la situación que presenta el gobierno cubano, ante la necesidad imperiosa de salirse adelante, a pesar de todos los efectos del embargo, que le azuza y le dificulta su plena gestión nacional e internacional.

El gran cuestionamiento, que sucede y tiene lugar, no es siquiera en las reuniones internacionales, ni en las votaciones en la ONU, ni en una que otra marcha o pronunciamiento de los países aliados con Cuba no. La problemática viene desde lo interno, desde cada uno de los desentonantes ejemplos existentes de la, muchas veces, mala, pésima y obstaculizada administración y concentración del poder y del dinero, la responsabilidad que ello implica a la corta y a la larga, y a la serie de despreocupaciones grupales e individuales que el cubano dirigente y el dirigido; han sido sembrando en su gestión personal y colectiva respectivamente. Ello explica, en gran medida, la ausencia de la cultura del mantenimiento, la supervisión preventiva de los buenos estados de funcionamiento industriales, estructurales, agrícolas, científicos, médicos, etc.

Hemos ido, de algún ingenioso modo, echándole la culpa al embargo, al bloqueo norteamericano que, si bien tiene presencia, y jode y obstaculiza y daña, no se relaciona en lo más mínimo con el desinterés; ante las disímiles situaciones lacerantes de la sociedad en que vivimos, que conocemos y que palpamos. En el campo, en la ciudad, esto es en todos lados.

Esa respuesta que muchos llevan autoprogramada desde su elección a dirigir: «Por culpa del bloqueo… » ya casi forma parte del curriculum vitae de cada uno de los que intentan dan una justificación a su desempeño. Y peor aún, que se lo creen, ellos y casi todos los demás que cercanamente le acompañan en su misión.

La evidencia de lo contrario está más abajo en la pirámide cubana.

Y la hallamos en la acera deteriorada, en la fosa que vierte y corre calle abajo, sin más gloria que la de alcanzar la cloaca más cercana, en la edificación de menos de 20 años y que se cae a pedazos por la mala calidad constructiva, de control y supervisión. Que triste escenario cuando vemos cada uno de estos ejemplos de desidia, de apatía. Un estado de “nada importa”, de indiferencia cada vez más recurrente en cada lugar del país menos en aquellos donde pulula el turismo o la presencia del presidente cubano se hace realidad en alguna que otra visita de ¿descontrolado control?

Las noticias corren saltan y vuelan cuando se realiza la apertura de una nueva escuela, panadería, dulcería, centro recreativo, obras sociales. Sin embargo, cuan silenciosa ante otras, con idénticas funciones, caen en el olvido y cierran por deterioro, por abandono administrativo con total desatención pudiendo haber sido rescatadas pero nunca les llegó la prioridad. ¿Es que dónde está a veces la prioridad? ¿Cuánto hemos aprendido de lo que en realidad lo es?

Duele observar como, al poco tiempo de explotación por la sociedad, los medios de transporte van sufriendo el canibalismo de sus piezas y partes. Las numerosas expresiones de amor “fulanita y menganito”, escrita en los asientos y las paredes del 96% de los ómnibus de Cuba. La valoración y pago del servicio público que se presta y que va, desde el simple detalle -entiéndase soborno-, para que el camión de la basura cumpla su servicio a cabalidad, y hasta un hospital en que sus enfermeros deben ser “activados” a propósito de la bondad sin límites del paciente.

De no cumplir con estos, cada vez más comunes, estándares de comportamiento en una Cuba que lucha por mejorar en todos los aspectos, pero que muy poco hace verdadera y sinceramente por mirarse a sí misma, cada uno de sus ciudadanos conocerá el terrible efecto del bloqueo ¿interno?¿externo? ambos!

Cuánto daño nos hace este otro bloqueo, que todos ven menos los que pretenden ceguera y solo culpan, y denuncian… a los norteamericanos.

La culpa, la bendita culpa allá va, sobre los hombros del Estado. Lanzada como bala, desde un pueblo que no tiene por qué entender científicamente el embargo que sufre la nación; porque no es económico, ni estudioso de estrategias de mercado, ni le interesa sobremanera otra cosa que no sea resolver su alimento y el más mínimo confort. Es así de simple. Por más explicación filológica que queramos darle, o excusas agregarle, o dirigentes expresar que es una patraña más del enemigo, del imperialismo.

El embargo norteamericano existe. Es una verdad lapidaria y asesina de economías, industrias, agriculturas.

El embargo sobre las buenas ideas, la honestidad, la autocrítica, la moral, el compromiso, la vinculación con la inclusión de todos es, sin embargo, más lapidario y asesino aún.

El socialismo no podrá competir en experiencia existencial con el capitalismo, dado que le lleva este último como 1000 años de ventaja. No obstante, no se requiere de ninguno de estos sistemas para comprender que lo interno, lo nuestro, lo que está “a pululu” y que se va perdiendo ahí, en la cuadra, en el barrio, en la sociedad, eso sí que podemos rescatarlo.

La vergüenza es y será siempre rescatable.

2 comentarios sobre “Sin embargo, El Embargo

  1. Es notable que existen dos bloqueos, el interno y el de EEUU, pero no hay que confundir las consecuencias negativas del bloqueo de los yanquis y las consecuencias negativas del socialismo en Cuba. Más bien “fundir” el bloqueo americano y el socialismo cubano, de esta unión nefasta surgió la desastrosa Cuba de hoy. Cambiar de socialismo hacia otro sistema es una mitad de solución, que quiten el embargo es la otra mitad.

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  2. Hace solo unos días realice una encuesta relacionada con este artículo, y aunque no es un medidor exacto, la gran mayoría coincide con la esencia de este trabajo. Posiblemente, 9 de cada diez cubanos, responda que el bloqueo interno hace más daño de el embargo, pero aún existe temor de expresar las opiniones.! Saludos desde la Atenas.!

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