¿Cuánto dinero te califica de millonario?

«Pues, a ver… el Lada de tu viejo…en 45 mil?, na!, no creo, está duro. »

« Y si dijéramos 35 mil? » Anda, ve y pregúntale a tu hermano si lo quiere con esa rebaja. Los carros aquí en este país se pondrán aún más caros así que aprovecha la ganga esta. »

vendiendo un carro en Cuba (2019)

En Cuba, ¿hay dinero o no hay dinero?

Es la pregunta que se hacen todos. El eterno cuestionamiento ante las, para nada excepcionales, situaciones de compraventa, comercialización, timo o cuanta operación que implique dinero que sucedan en el país.

A ciencia cierta nadie sabe cuándo fue que le perdimos el respeto al dinero en este país. Los sabios en el tema especulan acerca de la disminución de su “poderío”; a partir de la emisión de una moneda paralela, que vendría a fungir en un inicial esquema de sucesos, como la obligación monetaria ante los ejercicios comerciales que tendrían lugar en las instalaciones especializadas y preparadas por el Estado cubano. Las cuales poseerían en lo adelante, una oferta completamente distinta en cuanto a calidad, origen y garantías de sus productos, a un sector de la población más abarcador e inclusivo, así como también al segmento de mercado turístico.

Principalmente su objetivo de trasfondo era poder acopiar la divisa norteamericana que se movía en las transacciones internas de la isla y a propósito del recrudecimiento del embargo americano. Para mayor identificación de esta nueva moneda se le comenzó a llamar “pesos convertibles” justamente dada la función intrínseca de ser el modo de conversión o denominador común entre el dólar norteamericano USD y el peso cubano CUP. A esta nueva moneda se le conoce por sus siglas: CUC.

De la noche a la mañana el país comenzó a tener CUC y no USD. Así de simple fue la transición para quien no recibía, ni dólares del exterior, ni tenía un centavo en cuentas bancarias en el interior. Todo lo que devino posteriormente a este proceso lo conocemos y que va, desde la liberación de tenencia de divisas en el país, y hasta la aparición de sectores distintos, más conocidos como capas sociales y que remarcan, cada día más, la brecha existente entre los cubanos que ni emigramos, ni estamos de acuerdo en cambiar el sistema por otro ¿mejor o peor? pero que a la corta, se hace evidente y entristece a muchos, enoja a otros, acrecienta el deseo de largarse a tantos y envía a prisión a otros cuantos. Si deseas saber como funciona todo esto del peso cubano y el CUC en Cuba, haz clic aquí.

Aparece, años más tarde el sector del cuentapropismo. Más bien lo autorizan y comienza, la isla y su gente, a saborear nuevos vientos de mejoras económicas para todos los vinculados, y no solamente para unos pocos como hasta ese instante existían: diplomáticos, cónsules, gobernantes inescrupulosos.

A pesar de estar muy controlado este nuevo sector privado, fiscalizado, legislado, no resultaría raro que, en poco tiempo, los más avezados, diestros, listos o con un fuerte soporte financiero decidieran dar pasos mas allá de lo “internamente” normal en Cuba y es entonces que ya no tendrían, los propietarios de cafeterías, solo una, sino que ahora ya eran restaurantes, y no solo uno, sino que dos, o tres, o diez.

Los viajes al exterior, que comenzarían a tener los cubanos, ya no como mulas ni como misioneros del “altruismo fecundo criollo”, pasarían a ser el lapsus merecido para el descanso a tanto esfuerzo laboral; en remuneración a su esfuerzo y gracias al patrocinio de su privada economía. El Estado no tendría entonces la más mínima oportunidad de ver, fuera de este país, donde es que gastaría su dinero ¿bien ganado?…

Viajes, negocios, rentas, apertura de compraventa de autos y casas, fueron el detonante abrupto y suficiente para que se disparasen todo tipo de pujas por el valor del patrimonio personal. El valor de una vivienda en un barrio marginal de La Habana podría costar hoy día hasta 6 veces su valor con respecto a 5 años atrás. Los autos correrían la misma suerte.

Si quieres conocer acerca de los precios actuales de autos en Cuba, haz clic aquí

No pasaría mucho tiempo, en que el gobierno cubano pusiera su mirada acusadora en estos “seres” que destacan hoy día por sus altos niveles de vida, por su capacidad de expansión en negocios y por el despegue social que evidentemente han tenido. Las causas y los orígenes de estos cambios, pudieran inferirse medianamente como resultado de esfuerzo, trabajo, sacrificio, inversión, inteligencia y competencia, sin embargo, la apreciación estatal de ello radica fundamentalmente en el robo, desvío de recursos, enriquecimientos ilícitos, etc. Es como si la negociación Ganar-Ganar establecida entre el Estado y el ciudadano hubiere pasado de anhelo a pecado y viceversa.

El verdadero dilema surge a partir del instante en que destacas como persona exitosa. Como empresario. Y cuando tienes empleados. Y cuando ya las vacaciones no serán jamás bajo los arbustos de la playa Guanabo, con una arena contaminada de latas, desechos y desatención, para empezar a tener lugar en Playa del Carmen en México, o Punta Cana, República Dominicana.

Entonces, hay dinero. ¿Pero de donde sale?

Del trabajo privado.

Del esfuerzo, sacrificio y la formación en una disciplina casi desconocida para el cubano: la prestación de servicios.

Toda la remuneración imaginable parte de aquí. Y no es que los “negociantes” cubanos hayan reinventado la rueda, sino que afortunadamente tienen delante de sus ojos la manifiesta experiencia estatal sin calidad, sin esfuerzo y sin clientes.

Por otra parte una cultura económica, prácticamente aprendida sobre la base de ensayo y error, ha ido perfeccionando las tácticas, las estrategias y el modo de pensar de ese ciudadano cubano, que ahora quiere ser más independiente económicamente y que, mientras no sean solucionadas las trabas existentes a esa libertad presupuestaria y de emprendimiento que tanto se anhela, no tendrá siquiera como opción retornar al esquema laboral estatal. Preferirá irse lejos, allende los mares. Perdiendo el país un ente de empuje, sinergia, disciplina, conocedor de las exigencias del mercado y su adaptabilidad con resultados.

Se irá a perseguir su sueño de ganar un millón, o dos, o diez. Nadie sabe.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s