¿A qué da tiempo un año en Cuba?

Por primera vez en Cuba se cumplen 365 días de mandato de un presidente de país que no tuvo relación alguna con los rebeldes, ni con los expedicionarios del yate en el que vinieron 82 expedicionarios a liberar a Cuba, ni con la lucha en la clandestinidad pre 59.

Por primera vez en 365 días, no veríamos un cubano vestido de verde olivo, con charreteras de comandante o con grados de General.

Sabiendo todos nosotros acerca de dos hechos trascendentales que ocurrieron en el país en este periodo de tiempo:

18.5.2018 Accidente aéreo ocurrido en La Habana y donde solamente hubo un sobreviviente. Puede seguir leyendo acerca de esta noticia acá en este enlace

27.1.2019 Tornado que destruye fondo habitacional a su paso por varios municipios de la habana, en especial Regla. Puede seguir leyendo acerca de esta noticia acá en este enlace

Ni siquiera la gestión efectuada en ambos escenarios es suficiente para emitir criterio alguno sobre el presidente cubano y su poder de gestión. Sería muy difícil evaluar un período de capacidad de Dirección a los niveles que requiere el contexto de la situación. Ello está imposibilitado debido a una serie de factores o escenarios que ya existían en la isla en el momento de la toma de poder de nuestro civil presidente. Algunas de estos son:

El deterioro del fondo habitacional cubano.

Una realidad presente en un país con más de 7 millones de metros cuadrados de cubiertas donde, el 50% de estas, pertenecen a la categoría de ligeras (asbesto-cemento, zinc, fibrocemento). Todo ello con el consabido y polémico problema de la vivienda y los damnificados por el paso de fenómenos meteorológicos anteriores, para quienes aun no llegan soluciones materiales en favor de suplir las necesidades que presentan y a más de 2 años de ocurridos los fenómenos meteorológicos (Huracán Irma) en el 2017.

Economía estática

Con un crecimiento ínfimo con respecto a años anteriores, pudiendo agrupar estos en decenas debido a un manejo totalmente esquemático y político desde todas sus perspectivas. Ni siquiera la apertura al sector cuentapropista (2007) ha podido formar parte de un cambio sustancial y empoderamiento de la economía cubana.

Fluctuación de fuerzas de trabajo

Con índices de motivación cada vez más cercano a cero, el cubano de hoy intenta, en el deprimido esquema de remuneración laboral existente, un lugar a donde ubicar sus necesidades básicas de alimentación (almuerzo en el trabajo), un cargo que le propicie transporte obrero o administrativo (el carro para moverse), o algún empleo simple donde pueda “raspar”, “resolver”, “luchar” cualquier tipo de oportunidad para meter mano a la propiedad estatal y lucrar, posteriormente, en el mercado negro mediante su negociación o venta.

También contaminado este escenario con la mutación, al sector privado, de alrededor de medio millón de cubanos en edad laboral.

Esas, aunque no son fundamentales, además de que ni siquiera son todas las variables a tener en cuenta para emitir opinión alguna, pertenecen a la amplísima gama de contrariedades que heredaría el presidente cubano desde abril de 2018. Harto conocidas por él mismo en el momento de asumir el reto al ser elegido, por el general de Ejército Raúl Castro, como sugerencia para cumplir la tarea de presidente de Cuba en lo adelante.

Como es notorio y sabido, en cada convite ministerial cubano, todos, unánimemente, están de acuerdo y mucho más aún si es uno de los líderes históricos de la Revolución cubana quien sugiere, indica, propone y luego en su discurso, expresa que a Miguel Díaz Canel, se le ha venido preparando desde hace mucho tiempo para cumplir con ese tipo de tareas. Quedando, a merced de la opinión de la población, la inquietud acerca de cómo se maneja un país, como una empresa que cambia su aparato de dirección así de simple o como nación.

Cumpliendo propiamente con todos los esquemas y procesos que forman parte de la reglamentación existente para ello. No significa esto que haya sido mal proceder, sino que, al pueblo, le hubiera gustado sentir que junto con Díaz Canel, también había otros buenos candidatos, y habría esa competencia de liderazgo, de aptitud plena, de compromiso, de entrega y también, por qué no, de carisma. Un candidato perfecto para la disputa de la presidencia cubana hubiera sido por ejemplo Lázaro Expósito.

Desafortunadamente no existe ningún miembro de la prensa oficialista que haya realizado una entrevista al presidente cubano en este aspecto en favor de discernir, desde su opinión, cuales, entre todos los vividos, han sido los mayores retos, o peores situaciones en las que se ha visto durante este periodo de gestión presidencial.

Incluso, su propia propuesta ante una eventual pregunta acerca de ¿quién podría presidir la isla?, como ciudadano cubano que es. Interesante la respuesta a escuchar. ¿Cierto?

Dicho todo lo anterior, resulta conveniente entonces, plantearse el escenario desde una perspectiva distinta:

¿Qué esperábamos nosotros, de Miguel Díaz Canel, en un lapso de tiempo de 365 días?

Pero, sobre todo, el por qué de esto que de él esperábamos.

Y luego de ello, pensar si acaso le fue posible en algún instante, construir nuestras esperanzas, en un escenario donde la corrupción, el oportunismo, la desidia la apatía, la doble moral y los lastres que le cuelgan, son muros que han de irse eliminando de a poco y que no suceden, como mínimo, su ruptura y eliminación dentro de los próximos 8 años para poder, posteriormente empezar a ver algún tipo de mejoría en el cubano de fondo, el de a pie.

Según las leyes cubanas actuales, para ese entonces ya no tendremos a Díaz Canel, sin embargo, tendremos Internet, o al menos una especie de conectividad e informatización de un país que se quedó rezagado en este sector por causas ajenas a él, y que sí se hizo realidad en su mandato.

2 comentarios sobre “¿A qué da tiempo un año en Cuba?

  1. No dudo de la capacidad de gestión de presidente DiazCanel ni de su fuerza y energía, dudo que tenga la valentía u osadía para hacer los cambios profundos que necesitamos en Cuba(cómo resolver diferendo Cuba-EEUU sentándose con EEUU a conversar y dispuesto a oír sus propuestas sin complejos), en mi opinión no es el hombre para ser presidente en Cuba, necesitamos un presidente valiente y verdaderamente”revolucionario ” en toda la extensión de la palabra, que sea capaz de recolocar a Cuba en un lugar firme y mejor para todos.

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  2. Creo que el presidente ha hecho más de lo que le permitan hacer; es imposible aunque sea su deseo. Habrá que esperar. Por otra parte, un cúmulo de problemas sociales de años y años, un parque tecnológico empobrecido, una economía endeudada, demasiadas empresas y organismos improductivos sujetos al presupuesto, una sociedad que nos está motivada el trabajo estatal por la baja correlación salario-precios-valor del dinero.
    Sin hacer mención de otros problemas expuestos por ustedes. Habrá que esperar las leyes por legislar, si van dirigida al crecimiento económico y no a blindar la doctrina que solo muy pocos defienden. Saludos y excelente trabajo.

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