5 puntos para ser un Cuentapropista de éxito en Cuba

Cuando era pequeño me fascinaban los papalotes. Quería tener uno, y esa sería mi primera vez.
Fui, junto a varios muchachos del barrio, a casa de “El viejito”, como le llamábamos, a comprar aquel coloreado juguete.

Aquel viejito, de unos 80 y tantos, no tenía autorización estatal para vender nada, ni tenía buenos muebles en casa, ni vestía bien. Era flaco, como los penachos de la flor de la caña de azúcar con la que se fabrican los papalotes. Ese era él. Un viejo de amor y de manualidades estropeado por la vida y la necesidad.

Pero tristemente había fallecido tres días antes. No pudo dejar a nadie a cargo de su noble negocio y, curiosamente, yo tampoco sentí mayor interés en lo adelante por un juguete así.

Hasta un día. En que quise dejar de ser un simple empleado estatal y terminé ganando muchas cosas. Sobretodo, la libertad de un papalote al volar.

¿Quieres saber cuáles fueron mis estrategias o puntos fundamentales que seguí al pie de la letra?

Sigue leyendo.

Para comenzar, debo contarte que, sobre el año 2010 en Cuba, ya coincidían por esos años, las condiciones y oportunidades legales en el país para enfrentar uno de los mayores miedos humanos:

El desprendimiento o la salida de nuestra zona de confort.

¿Pero qué era ese espejismo de mi zona de confort?

Ciertamente no respondía a un salario más que insuficiente. No es de matemáticas superiores analizar la pérdida o el gasto salarial del 98% solamente en alimentación.

Tampoco al recibo de una cantidad seriada de productos cada mes, enviados por el Estado y repartidos de manera equitativa entre todas las familias del país. ¿Acaso lo merecía?, cuando opté yo por una mesada estatal?

Ni siquiera vivía en mi propia casa, sino en la de mi madre, que a su vez vivió con sus padres y que a su vez, estos se la dejarían en testamento antes de irse al otro mundo.
En fin, una compleja manera de expresar que en Cuba, tener casa propia, no es un problema sino una quimera. Una cuestión principalmente de traspaso de bienes, entre vivos y muertos.

Un puesto de trabajo en una empresa estatal sin más renombre que la valla de la entrada, y un enorme listado de los próximos trabajadores que se comprometerían a desfilar el Primero de Mayo. Eso sin mencionar el nunca visto Mural de la Emulación Socialista, con sus adheridos trozos de periódicos amarillentos y polvo de tantos años de incumplimiento. El desinterés enmarcado en un metro y medio de ancho por setenta y seis centímetros de alto.

Y lo abandoné todo.
Me convertí en autoempleado.
En Cuentapropista vaya!, como decimos en Cuba.

¿Adivinas mi modelo de negocio?, Bien que has estado atento, pero no, no fue hacer papalotes.
En realidad a lo que me dedique después es lo de menos.
Déjame mostrarte cuales fueron mis enfoques en lo adelante, los cuales cambiarían completamente mi presente.

Aquí te los expongo:

1. Descentralización de funciones

“Soy mi propio jefe. Mi propio contable y mi propio obrero.”
Pero eso es solo aplicable a un individuo, no a un equipo de trabajo donde tú seas el jefe.
O sea, sé solamente eso, el Jefe, tú no eres contador, ni económico, ni manager, ni técnico, eres solo el jefe, con la idea y quizás el capital para montar un negocio.
Créeme, pensar distinto y querer agruparlo todo en ti solamente es un error que a corto plazo te mostrará su peor cara.

2. Establece tus propios precios. Las tendencias no son fiables

Cuántos no van por ahí, con un precio idéntico al que vio hace un tiempo en una oferta de servicios o producción similar al de un competidor?
Otros que solo establecen un espejo de precios, a propósito de tomar oportunidad de la alta demanda (transitoria) sin analizar un comportamiento real de mercado y desaprovechan así un mayor índice de ventas solo por este detalle:

Conocer lo que sucede y adelantarse a lo que pasará

Incluso podrías permitirte ofertar lo tuyo más barato. La cosa es que analices cada situación inteligentemente.

3. A todos los clientes les encanta aprender

Como mismo te sucede a ti.
Todos tenemos esa necesidad de aprender dentro de nosotros. Enseña a tus clientes con humildad, llévalos a sentirse más allá que técnicos o casi profesionales en tu gremio. Aprovecha también que en Cuba no está saturada aun la estrategia “Personalización de cliente”, ni la asimilación de un compromiso casi rozando lo increíble entre el proveedor y el cliente.
No tienes que mentir en nada. He ahí el primer síntoma de que eres distinto, y te aseguro que lo notarán.

4. Tu premisa es la percepción del precio por parte del cliente

No puede ser de otro modo.
Mil veces te preguntaran cuánto cuesta …tal cosa?

Intenta que tu respuesta no sea un precio calculado sobre tus costos más un margen de ganancias (necesariamente), sino más bien deja que el cliente sea quien responda a tu pregunta:

¿Cuánto estarías dispuesto a pagar por solucionar el problema o satisfacer tu necesidad presente?


A partir de ahí, comienza la exposición de la negociación. Todo lo demás dicho antes no son sino imposiciones mutuas y tu meta no ha de ser sino la persuasión a toda costa.

5. La calidad

De poco o nada te servirá ninguna estrategia o mantra o hechicería para desarrollar tu negocio (producción o servicios) si no cumples con lo que precisamente otorgará gran triunfo a tu propuesta de valor: la calidad de tu servicio o producto.
Claro que te encontraras clientes súper exigentes, y otros que no les interese lo mitad de lo que haces (esto casi siempre ocurre cuando tus servicios son para las empresas estatales porque nadie se siente en realidad dueño de nada), sin embargo, a todos por igual, en cualquiera de los casos de uso que te encuentres MANTEN LA CALIDAD.

Conclusión

Los puntos que te describí anteriormente no son la biblia ni un estricto listado de pasos a seguir cabalmente.

Solo se trata de un enfoque digamos, distinto, a todo lo que veía a mi alrededor, y mejorando las experiencias coincidentes.

También, por supuesto, me sirvió de mucho leer estrategias de marketing, anécdotas de hombres de negocios famosos entre otros libros por ahí que podrás buscarte en google de manera gratis.

Si deseas que te recomiende alguno(s) en específico, solo un mensaje privado y estaremos en contacto.

Te deseo suerte! Y que no pierdas el animo, ni los sueños, de convertirte en un gran empresario, incluso aquí en Cuba.

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